Valle de Muñecas. Poética del susurro y la distorsión

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Valle de Muñecas. Poética del susurro y la distorsión

Escuché Valle de Muñecas (VDM) por primera vez en la casa que compartíamos con G, mi ex novio, en La Plata, probablemente en el año 2011. Del minicomponente que teníamos en la habitación, sonaba en formato CD, Mil Formas de Estrellarme, del disco Folk.

Antes de hundirnos en el sol / Podría balbucearte el cielo en tus oídos / Mil formas de estrellarme / Clavar la vista en algún lugar / Entre la noche y tus ojos sin parpadear / Sin nada que cuente, sin hablar / No hay más certezas, no hay más algo que sea verdad / Mi alma me pesa cuando dejo de caminar / Antes de odiarnos sin razón serías luz en la niebla / El tiempo dejaría por vos de golpear en mis piernas / Me dejarías un poco más sentir que soy alivio en el temporal / Sin nada que cuente, sin hablar / No hay más certezas, no hay más algo que sea verdad / Mi alma me pesa cuando dejo de caminar

En esta canción, a la cadencia sensible de los violines y rasgueos de guitarras, se le suma la voz de Manza, que suena como un susurro: Me dejarías un poco más sentir que soy alivio en el temporal.

Es muy probable que en ese momento haya escuchado Folk varias veces y que haya corrido a preguntarle a G de dónde había sacado él a Valle.

Folk (2007) fue el segundo de cuatro álbumes que grabó la banda de Buenos Aires, Valle de Muñecas, formada en el 2003 y liderada por Mariano -Manza- Esaín, en voz y guitarra; junto a Luciano -Lulo- Esaín, hermano de Manza, en batería y coros; Fernando Blanco, en guitarra; y Mariano López Gringauz, en bajo (esta fue la última formación).

Folk fue lo primero que escuché. Por suerte, dentro de los CD´S que teníamos en casa, había también dos discos más: Días De Suerte (2005) y La Autopista Corre Del Océano Hasta El Amanecer (2011). Para el 2015, año del lanzamiento del último álbum: El Final De Las Primaveras, ya me había separado, así que no supe si G lo compró en formato CD o no. De cualquier manera, yo lo escuché -con una nostalgia fácil de imaginar- en Spotify. 

Esta discografía de estudio tiene todo y a su vez no se parece a nada. A ninguna otra banda. Sí encontrás shoegaze, fuzz, folk, indie; elementos que, junto a la voz de Manza y las letras repletas de vaivenes melancólicos y poéticos, dan como resultado Valle de Muñecas.

Una parte del tema Fin de Fiesta, del disco Días De Suerte, dice:

Perdemos el tiempo / Perdemos el tiempo / Perdemos el tiempo sin hablar / Y las luces encandilan / La mañana que revuelve mis pupilas / Y despierto en cualquier lado / Y no creo que me importe demasiado.

Ciertas canciones nos encienden los sentidos, nos obligan de alguna manera a prestar más atención, no solo a la letra, sino a nuestras propias vidas. Porque entran en nosotrxs, una y otra vez calando más profundo ahí en donde existe un dolor, una alegría, una emoción. Eso hizo Valle conmigo. En especial, durante ese año que mi vida cambió. Me recuerdo pensando cuán vulnerables somos en los vínculos. Que a veces no hay más que hacer que dejar pasar el tiempo, como dejamos pasar lo que nos incomoda para no enfrentarlo. Dejar pasar el tiempo y que algo de todo eso se acomode solo, como si fuese una resolución mágica, como poner la vida en velocidad crucero; lo pienso ahora también. 

Escuchar Valle me llevó a conocer a otros artistas como Juan Ravioli, Coiffeur, Flopa Lestani, entre varios más. Valle profundizó la nostalgia subyacente en cada acontecimiento de la vida. Valle me hizo escuchar en detalle cada acorde, cada letra. Valle estuvo siempre ahí. 

Por eso la semana pasada, gracias a un amigo, me contacté con Manza (músico, escritor, compositor y también productor de grandes discos de bandas como El Siempreeterno, Astroboy, Utopians, Pez, Norma, Estelares, Coiffeur, entre muchas más), para encontrarnos en un café de Parque Chas y charlar sobre Valle.

An (A): Menos Que Cero (banda de Manza, previa a Valle) tuvo gran protagonismo en la escena under de Buenos Aires a mediados de los 90’. Me parece que el sonido evolucionó y maduró con Valle, me refiero a, por ejemplo, cómo suenan las guitarras ¿Creés que es así? 

Manza (M): La primera formación de Menos Que Cero era una formación con una sola guitarra, donde yo tocaba lo que se suele tocar en los tríos: un poco de herencia de punk rock. Me parece que la sutileza de Menos Que Cero pasaba por otros lugares. En vivo era una completa catarsis. Y en Valle ya hay desde el principio una intención de hacer un trabajo más cerebral de las dos guitarras. La idea era que no hubiese división entre las dos, sino que las dos fueran al mismo tiempo guitarras que por momentos eran rítmicas y por momentos hacían arreglos. Lo que pasa es que como era una banda de canciones, para mucha gente pasaba desapercibido. Si escuchás a una banda como Television, que tiene montones de pasajes instrumentales o Fin del Mundo, tienen unos arreglos de guitarra que son divinos; y por ahí las partes cantadas son muy chiquitas. Vos vas a ver a Fin del Mundo y vas a escuchar los climas de las guitarras, porque son zarpadas.

A: Hay una identidad fuerte en las guitarras de Valle…

M: Claro, lo que digo es que es algo que está trabajado, está pensado para que suceda. Fue una de las ideas básicas de cuando empezamos. Uno siempre, cuando comienza un proyecto, tiene dos o tres ideas que querés que se den. Y bueno, esto era la base de Valle, las guitarras.

A: Las letras también son, junto a tu voz y las melodías, un sello de la banda, no hay manera de no reconocerla ¿Cómo escribiste las letras?

M: La música me sale de manera bastante intuitiva y fluida, las letras no. Las letras requieren un montón de trabajo. De mi parte, creo que tengo todos los bloqueos que se puedan tener, los tengo todos. Y tardo mucho en soltar una letra. Alguna vez he hecho, no sé, terminar una letra justo antes de un show o algo así, y siempre que hice eso, me arrepentí. O terminé cambiando la mitad o cosas así. Con el tiempo aprendí que las tengo que probar en ensayos y empezar a tocarlas en vivo, hasta que llega un momento que digo “ok, esto está bien”.

A: ¿Tenés alguna rutina? ¿Lees a alguien? 

M: Eso fue cambiando un poco a través del tiempo. En un momento leía, ahora lo que más hago es ponerme a escuchar música en español. Y como muchas veces lo que estoy buscando no es qué decir, sino estructuras gramaticales y rítmicas… es decir “bueno, a ver, yo acá tengo una melodía que más o menos tiene ocho, diez sílabas, que acentúa acá y acá, y bueno, esto puede ser una frase más o menos así”, nunca es tan racional, es algo más intuitivo.

A: ¿Primero escribís y después vas a la guitarra?

M: No, hago música. Hago música y después hago letras. Tengo una cantidad de canciones sin letras, que es indescriptible. Podría tener diez discos más en mi carrera, todos instrumentales. Si no tuviese que ponerle letras o si tuviera un letrista.

*En Folk hay un tema que se llama Apache y es uno de los pocos -sino el único- tema instrumental de Valle de Muñecas. Un sonido beach y surf, potenciado por dos guitarras que me hace pensar en The Tormentos, icónica banda argentina de música surf.

A: ¿Y nunca pensaste en eso?

M: Sí, hice un par de pruebas con Nico Bedini y con Fede Pérez Losada, que ahora está tocando conmigo y que es el que hace la parte audiovisual de mi proyecto solista. Y hay dos colaboraciones más con Flopa (Lestani), que están en el disco La Autopista Corre Del Océano Hasta El Amanecer: Cuentos Para No Dormir Jamás y Gotas en la Frente. Esas dos. Creo que Gotas en la Frente es más Flopa todavía. 

A:¿En qué momento creés que una canción está para grabarse o para ir a un disco? 

M: Es igual que cuando estoy mezclando un disco o produciendo un disco de otra persona, y en un momento digo “bueno, esta mezcla está”. Es una intuición. Con respecto a las letras, es más solitario el trabajo y en general lo que hice durante años y años es una especie de ejercicio de escritura automática y sin pensar demasiado sobre qué estoy escribiendo, hasta que un momento me leo y digo “ok, acá esto está bueno; estoy hablando más o menos de esto, podría ser una letra que hable de verdad”. Lo que estoy buscando al principio es hacerle justicia a la melodía y a la música. Muchas veces escribía letras que cuando las cantaba decía “está linda la letra pero el tema sigue sonando mejor cuando tarareo una cosa en un idioma que no existe”. Y sigue siendo más lindo. Entonces, eso quiere decir que la letra no está, no está terminada o le falta trabajo. Me tiene que gustar lo que está diciendo la letra, pero también tiene que estar bueno el sonido de las palabras y cómo apoya eso a la banda.

A: El último disco que grabaron fue en vivo (Más allá de Valle de Muñecas – 2018) ¿Por qué esa decisión?

M:  En realidad, si pienso en la discografía oficial de Valle de Muñecas diría que hay cuatro discos. Hay discos en estudio que se graban tocando todos juntos, discos que se graban por partes y por capas. Y de esos cuatro están los distintos tipos de discos. Después hay dos más en Spotify. Hay un EP que se llama Punk, que también tiene una dinámica de disco. Pero bueno, como son cuatro temas, digamos que forma parte de la “discografía alternativa”.

A: ¿O sea que para vos la discografía de Valle es: Días De Suerte, Folk, La Autopista Corre Del Océano Hasta El Amanecer y El Final De Las Primaveras?

M: Creo que le agregaría Punk porque son temas que no están en los discos, pero bueno, son tres versiones y un tema nuevo también, es raro. Pero toda mi carrera tiene ejemplos así. Porque Menos Que Cero también tiene un disco que es todo nuevo y otro disco que tiene demos. Qué sé yo, tengo esas cosas por todos lados. Yo creo que tiene que ver con mi fanatismo por la música y por coleccionar, de hacer y de coleccionar cuando me gusta una banda. Las grabaciones en vivo, las grabaciones alternativas, todo eso. Entonces digo “Ok, yo también quiero que todo lo que hice esté a disposición”.

A: Bueno, de hecho hay una peli documental que se presentó en el Bafici (2017) y que lleva el nombre del disco en vivo: Más allá de Valle de Muñecas.

M: Sí, primero se hizo la peli y dijimos “está este show grabado en vivo y el sonido de la peli quedó buenísimo” y lo hicimos disco para que la gente pueda escucharlo, pero no tiene ningún tema nuevo. El sonido en vivo tiene otra cosa, que quizás te puede molestar que no esté tan prolijo, pero tiene otra vibración, otra vida diferente. 

A: ¿Valle de Muñecas se disuelve en 2019 luego del último disco? 

M: No se disuelve, queda ahí. Yo venía con la idea de hacer canciones solo hacía un montón. Muchas de esas canciones las había llevado por momentos a los ensayos y no habían tomado un rumbo que se pareciera a lo que yo tenía en la cabeza. Había un montón de ideas que sabía que en Valle de Muñecas no iban a terminar de encajar y que tenía ganas de trabajar igual. Y en algún momento empecé a hacer demos de esas canciones. Pero como siempre había algo de Valle que estaba pendiente o alguna cosa que queríamos terminar de hacer… yo no quería dejar proyectos sin terminar. Nos estábamos llevando bien, la pasábamos bien. Nunca pensé en armar una banda que suene más o menos parecida a Valle. Y bueno, desde que tuve esa idea hasta que ocurrió finalmente, pasaron como dos años. Cuando hicimos la edición en vinilo de La Autopista, hicimos un show re lindo en La Tangente, estábamos todos cebados de que había salido bien y en el ensayo siguiente les dije “Che, yo tengo esto en la cabeza. Necesito parar un tiempo, no sé cuánto, pero el tiempo para desarrollar esto”. La verdad que no se lo esperaban.

A: ¿Y para vos no era compatible seguir con Valle y encarar tu proyecto solista?

M: Yo no puedo hacer esas cosas. No tengo la capacidad de hacer dos proyectos en un mismo momento. Y bueno, eso fue a finales de noviembre del 2019 y dijimos “Tengamos un cierre lindo de esto”. Teníamos un show en La Tangente que teóricamente iba a ser el último show, en mayo de 2020, y justo vino la pandemia.

A: ¿Hay posibilidades de que vuelva Valle?

M: A mí me dan ganas de volver. Yo no sé si Valle va a volver a ser una banda en constante actividad. A mí me tienta muchísimo más juntarnos para hacer un par de shows por año. Cuando voy a ver bandas en vivo, me dan ganas de subirme con una banda a un escenario, me dan ganas de subirme con ellos. Yo creo que en algún momento se va a dar naturalmente. No puedo ponerle fecha. Creo que nos llevamos bien, nos encontramos cada tanto en shows y el clima es lindo, cosa que no me pasó siempre con las bandas de las que me separé. También es la banda más longeva que tuve, así que es bastante lógico que nos llevemos bien.

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La música que te debo se trata de llevar a otrxs lo que me ha llegado a mí. Valle, como otras, se la debo a G. 

Cuando nos separamos, me mudé de La Plata a Buenos Aires. Una tarde estaba leyendo El Pasado, de Alan Pauls y escuché por primera vez La Soledad no es una herida, del hermosísimo disco La autopista Corre Del Océano Hasta El Amanecer, pero ya no en CD, ya no en un minicomponente, ya no en La Plata, ya no con G; sino sola, en un departamento de Caballito y en Spotify. Ese tema funcionó entonces como reflejo de una nueva y -sin saberlo- confortable realidad:

La autopista corre del océano hasta el amanecer / Y hasta deshacerme de las cosas que me pesan también / Gente viene y va, sube, baja y va sola sin un lugar / Creo que esta vez la soledad no es una herida / Hasta donde ves, la oscuridad se vuelve día / Creo que esta vez la soledad no es una herida.

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El año pasado Manza sacó su primer disco solista, Inventario. De esto, de su trabajo como productor y del épico disco FlopaManzaMinimal que grabó con Flopa Lestani y Ariel Minimal, hablamos en la charla que tuvimos en Parque Chas. Voy a enviarla en dos mails distintos el próximo domingo 9 y el domingo 16, para quienes quieran leerla completa. 

El querido y generoso Nico Bedini me compartió el link de la peli y yo se los comparto a ustedes acá.

La voz de Manza como un «susurro» es algo que leí de un colega hace un tiempo y nunca más pude pensar en definirla de otra manera. No recuerdo el nombre del periodista, si me estás leyendo, gracias ❤ 

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