MÁZE. Surgen mundos posibles

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MÁZE. Surgen mundos posibles

Hoy voy a empezar distinto. No voy a recurrir al pasado para que aparezcan los recuerdos y sentarme a escribir. Empezaré por el presente, por lo que está sucediendo hoy y de ahí en retrospectiva. Un tiempo antes de mudarme, hace poco más de un mes, la ansiedad era completa.

Abro paréntesis. Algunos años atrás leí una dedicatoria en un libro, que no recuerdo de quién era, pero que decía: Con el cariño completo. Nunca más pude olvidarla, me parece bellísima. El cariño no es mucho o poco, sino total, completo, sin faltas. Entonces ahora cuando recuerdo esa ansiedad, la recuerdo así, completa. Cierro paréntesis.

Ese momento mío antes de mudarme hizo que leyera mucho. Me permitió fácilmente evadir la realidad (completa). Leí: El nido infernal, de Mónica Müller; Cuando todo se derrumba, de Pema Chödrön y Otra cosa es permanecer, de Romina Paula. Los tres en simultáneo (mayor cantidad, más fuerte la evasión) y, mágicamente o no, estos últimos dos compartían una sinergia que me acompañó, como si fuera una amiga, durante todo el proceso de mi mudanza. En ambos libros aparecía la cuestión de permanecer, de estar -de saber estar- acá, en el presente y en especial, de aprender a filtrar las contradicciones, filtrar como modo de atravesar algo. Creo que la idea que más me impregnó fue la de habitar la incomodidad, ver qué sucede ahí y encontrar algunas respuestas.

Y bueno, acá estoy, en mi vieja y nueva ciudad, escribiendo, sabiendo que la última vez que estuve en Capital fue para entrevistar a Santi, cantante de Máze, la banda de la que voy a hablarles hoy. Y este recuerdo me hizo acordar -valga la todísima redundancia- que estoy acá, en Mardel. Qué ensalada ¿no? 

Escuché a Máze al mismo tiempo que escuché al Nota. Ahí también hubo sinergia. Hace un año estaba a punto de lanzar La música que te debo y unos días antes me hicieron una nota en Radio Universidad y les recomendé, muy eufórica por la novedad, La distancia es fundamental, de Máze (tema que me compartió mi amigo Marto).

Las canciones que me hipnotizan son las que me sorprenden, las que cuando “deberían” terminar, siguen, disponen otro camino, suman matices. La distancia es fundamental cumple con eso por completo: la melodía empieza con una cadencia tranquila, la voz de Santi surge grave y acompaña ese ritmo pesado junto a una guitarra casi distorsionada, que se abre a un estribillo -anticipo- cantado a los gritos por el público:

Pero quiero saber cómo estás

Ya no sé bien qué pensar de vos

Lo que hiciste fue cualquiera

Pero te extraño, pero te extraño, pero te extraño igual

Espero que hayas cambiado de opinión

Espero que los errores no sean los mismos

Y que todo esté bien por más que yo te di la espalda

Ah, por favor, ya no quiero pretender que somos amigos

Pero sé que todos tenemos procesos

Y la distancia es fundamental

Acá la canción se vuelve otra, evoluciona a solos de guitarra, bajo y batería sonando a toda velocidad, subiendo de intensidad y cambiando los matices. Nada, lo inesperado, la sorpresa. 

Máze editó 2 EP: Todo por dos pesos (2022) y Aguinaldo (2023). Un total de seis temas que giran y giran desde hace más de dos años, siempre con pogos en el medio y con un público que asiste fiel desde la zona Oeste de Buenos Aires, zona Sur y Capital Federal. 

Santiago Mazzeo (voz y guitarra), Paloma Prime (bajo y voces), Tomás Palen (guitarra) y Augusto César (batería) son amigos, suenan fuerte y claro, abajo y arriba del escenario. Las canciones son claramente diferentes entre sí, tienen particularidades bien marcadas, eso es algo que me entusiasma. Porque los reconozco, cada tema es un gol en sí mismo. 

Algunos recursos y la voz grave -un poco rota por cierta distorsión- de Santi, me hacen pensar en Julián Casablancas, de los Strokes. 

En el tema En serio -ya lo mencionaré en la entrevista- suena un saxo nostálgico que es impecable y que me lleva para otro lado, para Sumo.  

Voy cerrando esta parte de la crónica para dar paso a la entrevista y mientras lo hago suena de fondo Distracción instantánea:

Necesito distracción

instantánea

porque no aguanto más esta ansiedad

Y la verdad es que, si existiese una lotería de palabras, diría que le juego todo a sinergia ¿no? Como si todo estuviera conectado hoy: el recuerdo, el tiempo presente, la ansiedad, la evasión, los libros, la mudanza, Máze.

El mes pasado nos juntamos con Santi en un café de Congreso, era feriado, así que todo estaba apacible. Santi se sentó y, mientras esperaba un tostado con café con leche, me dijo “A mí me encanta charlar”, así que, charlamos.

An (A): Si no es la música ¿qué? Lo pregunto porque sé que en algún momento renegaste de ella pero después volviste. No sé si de ella, pero quizás de todo lo que la rodea. ¿Qué hizo que volvieras? 

Santi (S): Definitivamente me di cuenta que es parte de mí, que no puedo escaparle a lo que vine a hacer al mundo con tanta pasión. En su momento estaba muy sugestionado por mi familia, más que nada por mi viejo. Mi abuelo vino de Italia y tocaba el acordeón. Pero la música estaba mal vista por mi familia, no sé por qué. Después mi abuelo tuvo un ACV y era difícil que alguien me bancara, ni mi tío, que estudió música. Él me decía que la música es un hobby, que no me lleva a ningún lugar, que no iba a conseguir plata de eso y ese cuento me lo comí. Pero desde que tengo conciencia toco cualquier cosa y mi hermano me bajó un montón de data, de los Strokes, Franz Ferdinand, Arctic Monkeys, Daft Punk, Justice, Miranda, Árbol. Y yo todo ese cambalache lo agarré y me acordé de que yo también puedo interpretar música.

A: ¿Identificás ese momento?

S: Creo que sí, entre los 6 y los 7 años. Llegaba a la casa de mi abuela y le pedía a mi abuelo que prendiera el teclado. Él, con un ACV -y como le explotó una granada en la mano, con un muñón y dos dedos- me entendía y lo prendía. Siempre tocaba una melodía, siempre italiana y me dejaba tocarla a mí. 

Un amigo de la primaria me enseñó a tocar la viola y ahí dije “listo, me gusta la música, me gusta esto”.

A: Hablás de instrumentos, pero tu voz también lo es y es muy potente.

S: Sí, eso también. Nunca fui a clase de canto. A los 16 empecé a fumar y se empezó a engrosar mi voz un montón. Y ahí -yo amante de los Strokes- cuando llegaba a mi casa prendía el equipo y cantaba con Julián Casablancas o Queen encima.

Pero no sé lo que es una clase de canto, no sé calentar. Recién en el Quilmes Rock lo hice por primera vez y me fue bien. La verdad que es mucho mejor, sentís que el diafragma está más abierto. 

A: ¿Antes de La Primera Especie* hubo otra banda? *banda de la que también forma parte Santiago

S: Sí, Avería, una banda de punk. El papá del batero nos dijo ¿por qué no agarran un diccionario, eligen al azar y tocan? Y bueno, justo hicimos así, pum, Avería, y fue como una rotura o algo de mal funcionamiento, y dije che, me cierra. A todos los pibes nos cerró y fue como estamos todos rotos. También era gracioso el nombre, la postura punk, hacer un show arriba del escenario. No éramos pibes de 16 años tocando con vergüenza, estábamos re sacados de la cabeza y hacíamos locuras, cualquier cosa.

Teníamos temas propios que hablaban del desamor, de la bronca, de perder un amigo. Hoy también cantamos sobre esos temas, pero desde otra perspectiva.

A: ¿Por qué decís que estaban todos rotos?

S: En esa época estaba muy marcado esto de que los pibes salieran a los boliches a bailar cumbia y a chamuyar. Yo fui parte de esa camada de ir y querer pertenecer, pero me parecía patético y sentí que estaba roto en realidad, que no entraba en ese “sistema de gas de la felicidad” para obviar todos los problemas que tenés en casa. Todos los de la banda teníamos familias disfuncionales, salvo el batero; su familia siempre estuvo para nosotros y nos demostró un montón de cosas muy desde el amor ¿viste?

Era muy raro ver que la gente careta estaba bien y nosotros estábamos mal. Ya de entrada como que estábamos excluidos de cualquier lugar, en el colegio, en el boliche… nos sentíamos sapos de otro pozo. Entonces sentíamos eso de estar rotos y empezamos a ver que había muchos pibes que les gustaba el rock, que les gustaba el punk, que tenían nuestra edad y eso nos hizo sentir que, entonces, no estábamos tan rotos.

Mi viejo quería que yo estudiara arquitectura, él es Maestro Mayor de obras, quería que siguiera el legado familiar de la construcción, de ser obrero. Fui Capataz en algunas obras, hice un año de Producción Musical en la EMBA y trabajé en un estudio de grabación en Ramos Mejía. Ahí me enseñaron de todo, a grabar cumbia, a grabar batería, bajo, guitarra. Era una esponja, absorbía toda la data, sumado a lo que leía en la EMBA.

Y me di cuenta de que la producción musical es muy importante, empecé a hablar con amigos que sabían de esto y entendí que también es un lugar profesional. Saber que eso es pago me dio más esperanzas con respecto a querer darle otra impronta a la música, a darle valor laboral. Después de La Primera Especie fue cuando se asentó por completo esa idea. Después de mi internación psiquiátrica, mejor dicho.

A: ¿Tuviste una internación psiquiátrica?

S: Después de un año en la EMBA empecé a trabajar de bachero y La Primera Especie estaba en sus primeros momentos. Pero ser bachero, tocar y estudiar me estaba rompiendo la cabeza. 

Después de tocar en un montón de lugares y de muchas peleas, nos separamos con la banda, te estoy hablando del año 2020, y yo, de la bronca, dije listo, no toco nunca más en mi vida.

Fue durísimo todo, pandemia, enemistad, tratar de volver, de repente nos hicimos amigos de nuevo…

Ahí ya estaba laburando en OCA, 14 horas por día de lunes a viernes, yendo a Avellaneda a entregar paquetes y después a mi casa. Y así estaba. Ayudaba a mi viejo, la casa y el auto. Ya no estaba estudiando más ni tocando. Full trabajo.

No sabía lo que era tocar la guitarra en esos días, no escuchaba música, nada. Como que me daba igual, estaba muy concentrado en ganar plata, en tener mucha plata.

A: ¿Y para qué querías tanta plata?

S: Quería comprarme un terreno en Padua o Paso del Rey, por Moreno, por ahí, para irme a vivir con mi pareja de ese momento. Estaba full tradicional. Yo ya me veía de grande ¿viste? Dije listo, acá murió mi vida. Resigné mucho.

Y la internación fue en 2021. Muchas discusiones con mi pareja, con mi familia, con todos y todos diciéndome Santi ¿qué te pasa, boludo? Te transformaste en un chabón que no eras. La pandemia, el laburo. ¿Qué esperaban? ¿Que me ponga arriba de la mesa a abrir un champán? La peor situación mundial de la historia. Creo que a la gente le arruinó mucho la psiquis, tuvimos que caretear algo que todos odiamos ¿entendés? 

Me agarró un estrés muy zarpado del laburo. Después de una pelea con mi jefe, volviendo por la autopista, me dio un ataque de pánico terrible, pensé que me moría y me tomé como 400 calmantes, me encontraron y me internaron. 

A: ¿Ese momento fue impulsivo o había alguna intención pensada detrás?

S: Sí, me quería morir, para mí ya no tenía sentido la vida. El contexto era cada vez peor, si me decís que había una guerra mundial, capaz que me quedaba, le ponía huevo, pero era una mierda eso. Durante la primera parte de la internación estuve muy mal. Mi psiquiatra estuvo muy atenta a lo que me estaba sucediendo. Una vez me dijo Santi, veo que en los recreos estás tocando la mandolina.

A: ¿Cuánto tiempo estuviste ahí?

S: Dos meses. Tuve una muy buena internación gracias a mi viejo, que la pudo pagar. Él estuvo re presente. Ya era mi cuarto intento de suicidio y el médico le dijo que me internaran. Mis viejos tienen experiencia con internaciones, por mis hermanos. 

Hay mucha gente que quedó mal por la pandemia, también un poco por el cinismo que maneja la sociedad ¿viste? Yo quiero hablar por las personas que no pueden, siento que está bueno compartir el mensaje. Hace poco lo vi a Joaquín Levinton, que fue al Borda. A mí esas cosas me gustan, que la música toque la locura desde un aspecto más amistoso.

A: ¿Ahí volviste a tocar?

S: Sí, en ese momento me había comprado una mandolina hecha mierda, la había refaccionado porque quería venderla y me la trajeron, la pude disfrutar, compuse temas que quedaron en la nada, porque no tenía nada para anotar ni grabar. Me iba lejos, a una parte donde había árboles y podía liberarme. Era gracioso porque a veces tocaba y se ponían en ronda para escucharme. Generalmente cuando estabas en el comedor o en cualquier otro lado, era todo un quilombo, se tiraban con todo, pero cuando tocaba yo la gente se quedaba ahí escuchando. Una vez me vio mi psiquiatra, me sonrió, yo le sonreí también y después en una sesión, me dijo Che, Santi, dejate de joder. Te estás embromando. Vos querés un trabajo, vos querés plata, sí, pero no querés ser una persona infeliz.

Me diagnosticaron depresión crónica, me medicaron, me empezó a ir muy bien con esa terapia y me largaron. Después me empecé a armar otra vez y empecé a laburar. En ese momento les propuse a unos amigos -que hoy en día son los que tocan conmigo, Tomás, César y a Nabih- juntarnos a tocar. 

A: Máze aún no sacó disco, tienen dos EP, sin embargo existe un fervor por ustedes que los lleva a tocar muchísimo en vivo y compartir con otras bandas. ¿Ubicás el momento en que pasó esto? Te escuché referirte a esto como “la suerte de los hechos”. 

S: La verdad que no sé. Pero estoy muy contento de que sea así. Me crié con mi hermano, Nico, que ahora tiene 34 años y él consumía todo tipo de música, fue como mi dealer de música. Cada vez que se quemaba un disco, me lo daba y yo lo escuchaba, quizás se debe un poco a eso. 

En julio pasado hicimos nuestro primer Konex, la pasamos genial, bomba, un equipazo. Y habíamos anunciado que frenábamos para grabar el disco, pero Palo se enfermó y lo postergamos. 

Cuando ella se recuperó, empezaron a salir fechas acá, fechas allá, hasta fin de año y bueno, tocamos con la Real Academia, con Tigre Ulli, con Extras, producciones muy, muy copadas. 

A: ¿Y dónde ves el factor suerte?

S: Uno se levanta, va a trabajar a una panadería y vuelve a su casa. Y hace siempre lo mismo. ¿Cuántas chances tiene de que, no sé, se cumpla su sueño de ser artista plástico? Tiene más chances aquel que va a laburar en la panadería, después sale, se va a un taller y después vuelve a su casa.

A: Sí, hablás de probabilidades.

S: Claro. Vas armando tu camino en base a los lugares que vas tocando y la gente que vas conociendo también. Hemos tenido que rechazar un montón de fechas. Nosotros buscamos bandas que lo que canten tenga un peso. No nos juntamos por la cantidad de entradas vendidas. Vamos más por la gente que por eso. Queremos ir y conocer a quienes hacen los eventos, ponerle cara a las personas que están detrás. Es muy importante porque haciendo eso estás agradeciendo, reconociendo y formando parte. Es muy difícil cuando vas a tocar a un lugar y no sabés ni quién organiza. 

A: Por lo que estás diciendo, más que un factor de suerte me parece que es un factor de trabajo.

S: Sí, sí, lo es, lo es también.

A: Sé que en su momento renunciaste a un trabajo para dedicarte más a la música. Pero también, con el dinero de tu trabajo solventaste las grabaciones. De hecho, tienen un EP que se llama Aguinaldo, que grabaron con ese dinero. La autogestión ¿es un camino posible o la piensan como una transición? 

S: Lo autogestivo me encanta. Se nos presentó la oportunidad de grabar un disco con un sello, pero no nos cerró el contrato. Fue una oferta muy, muy tentadora, pero bueno, no quisimos y tuvimos que cancelar esa oferta.

A veces tenemos que tomar decisiones que no queremos, pero que sabemos que a la larga quizá nos dé algo. Todas las veces que decidí guardar un mango antes de gastarlo en una joda para comprarme el auto, me dolía ¿entendés? Pero me estaba preparando para después.

Si aparece algún sello discográfico con un contrato que a nosotros nos cierra, lo haría, por supuesto. Queremos tocar en vivo, en buenos festivales, en buenos lugares, conocer otros países, grabar discos, conocer más personas.

Tocar y que la gente cante eufórica tus canciones, también quiere decir que… eso, que no estás solo, boludo, que hay un mensaje que está llegando.

A: Ustedes forman parte de una escena musical under y alternativa que está encontrando tierra fértil para crecer. Se nota en las fechas que salen, en los festivales a los que los invitan: Nuevo Día, Quilmes Rock… esa escena justamente también tiene varios artistas del Oeste de la provincia de Buenos Aires ¿Qué pasa ahí? ¿Creciste escuchando bandas de la zona? ¿Hay lugares para tocar? 

S: Los lugares los hacen las bandas. Porque por ahí tenés un bar de mala muerte, todas las paredes pintadas de negro, la gente toma falopa y se cae todo a pedazos, pero va una banda y esa noche está todo bien. En el Oeste hay lugares polenta: Laberinto, Tifón, Casa del Pueblo, El Floreal de Haedo, La Quadra.

Ahora los espacios pudieron aceptar el misticismo que conlleva ver bandas nuevas crecer y darles lugar. Tanto uno como el otro se arriesgaron y hoy en día quedan lugares fijos muy buenos. 

Yo creo que el Oeste tiene mucha movida porque estuvieron nuestros antecesores. Se hicieron conocer a la juventud, mostraron quiénes eran los que ocupaban los espacios antes. A todos esos lugares fuimos una gran cantidad de pibes de entre 16 y 20 años.

A: Y también se está dando como una cosa más a la inversa, porque antes todos querían tocar en Capital y ahora hay muchas bandas que van a Burzaco, a Quilmes…

S: A Zona Sur nunca fui, pero quiero ir y hacer una gira especialmente con bandas de ahí y cuando quieran venir, les hacemos lugar en nuestras fechas.

A: Hay una camaradería entre bandas que no sé si antes se daba tanto y que no sé si tendrá que ver también con una necesidad de armar fechas en conjunto.

S: Es que no se hace la fuerza sin la unión. Hay que unir públicos, gente, distintos tipos de personas. Cuando fui a tocar con los Buenos Vampiros, de repente me estaban viendo 5 o 6 góticos y la re sube. Y también está bueno que Buenos Vampiros tenga otro público, me encanta, porque me parece que es lo que hay que hacer. Yo siempre de chico decía si llego a ser famoso y a tener la importancia que merece ser un artista nacional, voy a hacer recitales sorpresa con gente, en . Devolver un poco esas oportunidades.

¡Imaginate a El Mató tocando en Laberinto como banda sorpresa! Me encantaría que esas cosas sucedan, porque son mágicas. Que toque a Babasónicos en, no sé, alguno de los bares que tocaron cuando recién arrancaban. Sería bueno, parece fantasioso, pero se puede.

A: Ahora están por tocar con Mora y los metegoles*, de La Plata. *Tocaron el sábado 10/5

S: Sí, a ellos los vi por primera vez en La Plata, en la presentación de “Dejen Dormir”, en Guajira Bar. Me acuerdo que no paraba de escucharles en 2019 y decía qué ganas de ranchear con estos pibes, que sepan quién soy, poder hablar y hacer una canción en conjunto. Y no por la fama, sino por compartir, porque pensaba loco ¿cómo puede ser que me lleguen tanto las letras? siento que estamos vibrando en la misma sintonía y de repente sale una fecha juntos.

A Mora la conocí allá por el 2022, 2023. Tuve un sueño en el que me la cruzaba  antes de conocerla, en un lugar que tenía luces como guirnaldas y que era una especie de circo. Tuve ese sueño y después la vi tocando con Extras, yo tenía una remera de Megadeth, una cadenita, un jean y unas zapatillas Vans y la veo a Mora, que también tenía unas Vans, un jean, una remera de Megadeth y una chapita y fue como ¿qué hacés Megadeth? (risas), eso fue lo primero que me dijo y a partir de ahí ya nos llevamos re bien.

A mí me dio mucho pudor, honestamente, porque era como una ídola para mí y ella no sabía ni quién carajo era (risas). 

Y después charlamos, ranchamos, tocamos con Extras en La Plata, vinieron a Morón, me caen todos bien. Si pudiera tener unos buenos vecinos, serían ellos.

A: La canción En serio tiene un saxo que me hace acordar mucho a Sumo. ¿Qué sonido los identifica más? ¿Qué bandas? 

S: Ahora hay como una especie de experiencia lúdica con la banda, ellos también componen, que tengan la chance de meter una frase, de hablar de lo que quieran. Buscamos eso y en base también a lo que pide la canción ¿no? Si una canción tiene un tinte lento, melancólico y triste, vamos a ciertas referencias que nos hagan sentir eso.

Los temas más tristes de Mi Amigo Invencible, Fito Páez, Los Abuelos de la Nada, Calamaro. Si es un tema feliz, por lo general nos vamos a cosas más tipo Sumo o Talking Heads.

Ahora quiero armar una playlist colaborativa con los pibes, para que pongan lo que quieran y que eso funcione como referencia sonora. La idea es conocer la música de todos.

Nunca fuimos rigurosos con los ensayos. Solo si lo amerita, como en el Konex o el Quilmes. A veces íbamos a tocar sin ensayar y no tocábamos hacía 4 meses ¡pero porque son los mismos temas siempre! Pero ahora se viene el Santi riguroso (risas), ahora hay que tener un día de ensayo, uno por lo menos y otro de maqueta. 

A: La primera vez que los vi en vivo, César, el baterista, tenía puesto un pañuelo de las Abuelas ¿Qué lugar le dan a decir lo que piensan? 

S: No me acuerdo qué habrá pasado en ese momento pero algo tenía que ver y me parece super piola ese gesto. Desprecio, con todo el sentido de la palabra, a la gente que dice que la música no es un espacio político. Perdón, pero ¿qué espacio no es político? Todo es político, de ahí venimos los seres humanos, de la polis en juego y en disposición al debate, a lo que nos parece lo que es.

A: Claro, tener una visión del mundo, del mundo que crees que para vos es justo. Después aparece la dimensión de lo partidario, eso es otra cosa.

S: Yo creo que ponerse un pañuelo no quiere decir que soy necesariamente del partido peronista. Hubo madres que sufrieron la pérdida de sus hijos, como las madres y los padres que perdieron un hijo en Malvinas. Y la música creo que tiene que ser un espacio de política para recordar y tener memoria de que esas cosas sucedieron. ¿Y por qué tiene que tenerlo la música? Porque la música lleva a un montón de gente, muchas personas a ver, ya sea trap, rap, rock.

La música se agarra de lo que pasó históricamente, como una especie de responsabilidad con quienes escuchan la banda. Y si tenés una magnitud importante, aprovechala, porque es una manera también de liberar al pueblo, pero no de liberarlo para decir somos libres, rompimos cadenas, sino para decir che, loco, el que no recuerda, padece: “Uh, me olvidé que tenía que ir al médico, de tomar la pastilla”, te moriste.

No te tenés que olvidar por lo que pasaron tus abuelos, tus generaciones pasadas ¡y estamos hablando de la historia reciente!. Como así tampoco podemos tolerar ninguna actitud fascista en la música.

A: ¿Eso es algo que se habla entre ustedes o ya está dicho?

S: Está todo charlado con la banda. Acá venimos a ser quienes somos y venimos a contar la historia de cada uno también. No tenemos miedo de perder gente. No queremos un público cerrado. También con la vestimenta, cada uno se viste como quiere, se pone lo que quiere. Sean ustedes, son ellos.

A: Sé vos.

S: No se diga más ¡palabra santa! Que en paz descanse Iorio.

A: Hay una tendencia al consumo de proyectos y artistas que se ven más “genuinos”.  Como si el público se identificara más ¿Lo percibís así?

S: Para mí ya pasó eso de ser “el músico rockstar”. Por ejemplo, Fonso y Las Paritarias componiendo Días de consenso, que habla de un periodo que se está abriendo, que estamos en el comienzo de un nuevo orden mundial, es inevitable.

A:  Hay como una cuestión cíclica, como de un revival. Aparece el Quilmes Rock después de mucho tiempo, un amor por el rock nacional como Los Piojos, Viejas Locas…

S: Creo que es el trabajo de un montón de personas que se cansaron también. Al principio “había” que odiar al reggaetón, yo nunca lo odié, qué se yo, es un movimiento boricua a pleno… lo mismo pasó con Justin Bieber, dejé que entre, pero empecé a extrañar un poco el rock, los Beatles, los Rolling Stones, Divididos, Las Pelotas, Sumo…

Es necesario que el artista sea real. Charly García se mostraba súper divertido en las entrevistas, súper humano. Y eso es con lo que un oyente, un televidente, se identifica.

A: La estructura de las canciones, los matices, la guitarra de Tomi ¡tu voz! Bueno, toda la banda, en verdad, está muy bien armada ¿Cuándo saldrá el disco? ¿Tendrá también estas canciones que ya conocemos? 

S: A Tomi lo amo, porque el chabón tiene una manera de dar una cadencia hermosa a las notas… Te desarma ¿viste?

Me gustan mucho las bandas que se permiten eso, que no tienen la “formulita” de la canción.

A: Creo que ustedes profundizan ese factor sorpresa en la canción de che, no terminó todavía y suben la intensidad, la mantienen, hay muchos matices y clima. 

S: Es que, a nivel producción hicimos todo con Igna Castillo y yo rompí mucho las pelotas. Trabajamos mucho. Lo grabamos en La Casona.

Café Tacvba metió el recurso del piano en reversa en la canción Eres. Y yo hice lo mismo y se los copié. A mí me encanta chorear (risas). Uno dice “chorear” y piensa que chorear es plagiar.

Pero choreás un detalle de la producción musical y ese detalle hace puede hacer grande a la canción. Ahora, si vos hacés exactamente la misma nota, bueno, ahí ya te falta un poco de pensamiento crítico, de postura tuya.

A: ¿El disco lo van a grabar en La Casona también?

S: Estamos buscando otros caminos, queremos expandirnos y tener nuevas experiencias, me gustaría seguir laburando con Igna Castillo, pero se está charlando para abrirnos a nuevos tipos de producción, aún no lo tenemos claro.

Tenemos 10, 11 temas nuevos que nos faltan producir y cerrar. En verdad tenemos como 30, pero nos estamos enfocando en los que más van con el concepto del disco, que se va a llamar Perdón por nacer. Que habla de yo no sé qué mierda hago acá, pero por lo menos hacémela un poco más fácil. No me empujes en el transporte público porque yo no te lo hago. No me trates mal porque tenés un mal día. Perdón por nacer, hermano. Si te molesta que exista, yo no tengo nada que ver, es tu problema, no el mío.

La gente no tiene la culpa de existir, boludo. Yo no me tengo que enojar. Simplemente tengo que escucharlo. La existencia es muy difícil, hay personas que se toman muy a pecho el hecho de existir. 

A: ¿Qué esperás que pase cuando publiquen el disco?

S: Yo espero cosas positivas. Espero que la gente se divierta con las letras, que las manipule, que sean de las personas ¡que las canten como si fuese un himno! Loco, si esto lo llegan a cantar las personas, voy a empezar a tener un poco más de fe en las ciudades, en las urbes ¡en las personas!

Si llega a ser aclamado por la crítica, lo que más me gustaría es tener la atención de mucho público, de cualquier partido político, de cualquier etnia, de cualquier rango etario, de lo que sea. A mí me da igual. Si lo puede cantar una persona de 70 años, de derecha o de izquierda, un pibe de 10 años, ese será el momento en el que pueda hablar en el escenario y decir lo que pienso.

A: Última ¿Sentís presión con el álbum? 

S: No, me da expectativa, porque, si tengo las herramientas para grabar un nuevo disco con el equipazo que tengo ahora, no me va a quedar otra que divertirme en el proceso, que pasarla bien, que ver a mis pares pasarla bien y volver al público con nuevas canciones ya grabadas, que las escuchen y disfruten.

Y eso es lo que busco también, hacer más estrecho el camino entre las personas y nosotros, que seamos todos uno.

A: ¿Tiene fecha?

S: Dios quiera, fin de año, o sea… Dios, si me estás escuchando, fin de año. Y eso, grabar en otro lugar, queremos salir, como dice Fonso, salir del confort. 

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La conversación con Santi duró casi 3 horas. La idea que me brotó después fue (si al comienzo hablé de sinergia, ahora la palabra es posibilidad) con esta banda surgen mundos posibles”.

Si tienen la chance de ir a verlos en vivo, se darán cuenta -además de la euforia, la entrega y el buen sonido- del ensamble de edades que componen su público. Acá también hay sinergia. Nada malo puede salir de ese encuentro de expectativas y experiencias, solo nuevas vivencias.

Y esa experiencia, les aseguro, es revitalizadora, revitalizadora por completo.

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TOP 3

  1. Un compositor/a | Juana Molina.
  2. Un paisaje | El mar.
  3. Un lugar (real o imaginario) al que recurrís cuando sentís ansiedad | Últimamente se me viene mucho a la cabeza una combinación de cuando yo era chico pero esta vez viendo a otro chico. No sé cómo explicarlo. Estoy viendo a mi hija o a mi hijo. Lo veo como a mi hijo o a mi hija, teniendo esa sensación que yo tenía cuando era niño Cuando yo era más chico sentía las cosas de un modo muy sensible y perfecto y entonces ahora nos veo a mi novia Martu y a mí con nuestra hija en un lugar lindo, en una casa linda. Ese es el lugar donde yo voy para bajar. Cuando siento que todo es un quilombo, me imagino a nosotros en familia. Lo que más me trae a la vida, a la realidad, es eso. 

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