Hablan Por La Espalda. Encienda el pecho esta convicción

escrito por:

Hablan Por La Espalda. Encienda el pecho esta convicción

Elijo una parte de esta historia. Soy arbitraria sobre qué es lo que les voy a contar.

De todo el manojo de recuerdos que tengo, solo un fragmento será el que ponga en palabras esta historia.

Es el año 2009 y hay un CD que gira en el minicomponente de la habitación del departamento que comparto, escucho desde lejos sin prestar demasiada atención -sin expectativas- hasta que empiezan a sonar redoblantes, platillos, una armónica y de repente sí, me agito apenas y pego un grito. Quiero saber quiénes son.

“Hablan Por La Espalda” me dicen y empieza una seguidilla de nombres de bandas que no conozco: NDI, Minoría Activa, EDO y Motosierra. Todas, me explican, bandas del hardcore punk de Argentina y de Uruguay. Hasta ese momento, yo había escuchado Fun People, Todos Tus Muertos y no mucho más. 

Así que todo fue descubrimiento para mí, pero no solo de ese sonido en particular o de esa manera de cantar, sino de lo que orbitaba alrededor. Esas bandas formaban parte de un movimiento que había tenido su nacimiento y auge a mediados de los años ‘90: el Buenos Aires Hardcore. Estas y muchas bandas más representaban a un sector de la sociedad que no se alineaba con la visión de mundo que primaba en ese entonces. 

Organización, autogestión y denuncia: el movimiento rápidamente encontró eco en la juventud y esa voracidad propia hizo posible otra forma de vivir. O al menos, otra manera de encontrarse. La utopía de un mundo alternativo cruzó fronteras y en Uruguay se formó Hablan Por La Espalda. 

“Lo que pasó es que salió el compilado hardcore Mentes Abiertas y llegó acá. Eso fue lo que nos influenció. Al no haber una escena hardcore, nosotros veníamos más de una movida metalera. Pero había una banda que se llamaba Asfixia, que era como un crossover y era lo más hardocre que había. También había otra banda -que hasta el día de hoy sigue tocando- que se llama La Sangre De Verónika. Y nosotros íbamos a ver esa bandas, venían de Argentina a tocar con ellos y con otras personas nos empezamos a mandar cartas e intercambiar. Pero el Buenos Aires Hardcore fue lo que nos influenció”

Su primer disco se editó en 2002 y fue un fiel reflejo de lo que debía sonar: velocidad, gritos y noise. Algo parecido sucedió con el segundo disco, publicado en el 2004, pero con un poco más de metal y la voz de Fermín más plantada.

En cambio, en Macumba, disco por el que los conocí, pasó algo distinto: rock and roll, blues, psicodelia y tumbadoras.  Aparecieron elementos que me resultaban más cercanos y con el tiempo entendí que hubo una decisión de ir a las raíces y reivindicarlas. Tomar el sonido afro uruguayo y que otro público lo escuchara, también era punk. 

“Hablan fue creciendo y mutando al igual que nosotros y la dejamos ser. El desafío de la banda es justamente desafiarnos a nosotros mismos, buscar nuevos caminos, nuevos rumbos musicales, nuevos sonidos”

Hace poco viajé a Montevideo para entrevistar a Fermín y al Tuca, hermanos y fundadores de Hablan Por La Espalda. Les conté que fui a un recital que dieron el año pasado en Buenos Aires. Había ido sola y me había quedado en el fondo, más como espectadora tímida que como público entregado a la música. En un momento, cuando empezaron a tocar Calor En El Pecho, la luz se cortó, pero ese público enraizado, acompañado de la batería que sonaba detrás, tomó la posta e hizo propia la canción. Fermín bajó del escenario y se sumó haciéndole honor a parte de la letra de esa canción que decía: “Yo / lo último que quiero / es cortar / matar el sentimiento” y la luz volvió -elijo creer- gracias a esa fuerza y a esas ganas colectivas de que nada se detenga.

El ritual había funcionado.

La banda editó más discos después de Macumba: metal, rock, tumbadoras, sintetizadores y canciones hardcore que encontraron perdidas. Tocaron en la región y en Europa. Publicaron álbumes en diferentes formatos y un libro de giras. Ganaron premios. Se fueron integrantes y se sumaron nuevos. Hoy conservan un público que los conoce bien y los sigue. En mi opinión, después de 30 años tocando, Hablan Por La Espalda lo tiene todo. 

Encuentro madurez y coraje en el camino que la banda eligió tomar y que dio como resultado esta discografía.

Y cuando a veces me pregunto dónde quiero estar y a qué espacios quiero pertenecer, y me veo sentada tomando un café con el Tuca y Fermín, con un partido de fútbol que suena de fondo un sábado a la tarde en Montevideo, siento que yo también hice algo bien, porque estoy donde quiero estar.

Escuchen la crónica en este link.

Escuchen la entrevista en este link.

Deja un comentario