El Nota. La revancha de lo real

escrito por:

El Nota. La revancha de lo real

Escuché acerca del Nota a mediados del 2024. Más exactamente el sábado 1° de junio, cuando mis amigos de Sangre de Barro y los chicos de Ambassador terminaban de tocar en Strummer Bar, en Palermo.

Esa noche se perfilaba especial porque al mismo tiempo, en Niceto, daba un recital Shaman Herrera y luego algunos amigos vendrían donde estábamos nosotros. De a poco fueron llegando y, con ellos, la emoción de haber escuchado los guturales de Shaman. Esa emoción también se ensambló con la nuestra, que nos sentíamos igual de felices.

Afuera de Strummer la noche estaba fría y éramos muchos, se veían abrazos, se escuchaban besos, algunos nos conocíamos y otros no, como Juli y yo. Ella se acercó para presentarse y convidarme de su petaca algo que no recuerdo qué era, pero que aseguraba ser fuerte y que me daría calor. 

Mientras todos hablábamos con todos, un poquito de cada cosa, del reci de Shaman, del reci de Sangre de Barro, del frío, de si íbamos a comer a algún lugar o no, le agradecí a Marto que me haya hecho escuchar a Máze y aprovechó para recomendarme a otro pibe que también la rompe. ¿Quién? El Nota. Después yo me fui porque me gusta irme temprano de los lugares, pero el domingo, sellando su recomendación, Marto me mandó un mensaje: “Te voy pasando los links de las bandas que hablamos”. Uno de ellos era este enlace

Días después, le mandé un WhatsApp a Marto que decía: “Che, el Nota un poeta eh, me gusta mucho. Estoy escuchándolo mientras laburo. Acá mete unos gritos hermosos” y le compartí la canción Take a chance que, además de esos screamos, tiene una referencia a Boom Boom Kid cantando en inglés y español.

Blister in that box / knew it since I know you / our path is on the grass / silver by pollution / podés sentir hermoso / y lastimar a los tuyos

El EP que tiene ese tema se llama Autotune Mal y es mi favorito de los 4 que publicó hasta ahora. Autotune Mal se editó en 2021 y tiene 5 canciones que, a medida que las escucho, suenan cada vez mejor. A veces pienso en eso, porque los álbumes son siempre los mismos, no cambian. ¿Qué es lo que cambia entonces? ¿Qué es lo que hace que me guste cada vez más y más? Podría ser el momento de la escucha, la atención, el estado de ánimo, el aparato que lo reproduce. Seguramente sea todo eso junto. Pero con el Nota hay algo más, que nace de la combinación de sus melodías, de sus letras y de su actitud. 

El Nota ya me gustaba, ya lo escuchaba, ya le prestaba atención, pero hace unos meses un chico me preguntó: ¿Te diste cuenta lo que dice “Los colectivos llenos”? (canción del EP del que les estoy hablando) No, le dije yo. Agarró su celular y me leyó la letra. Leía y su mirada alternaba entre el celular y mi cara, mientras que el tema sonaba de fondo y yo me maravillaba por lo que le pasaba a él redescubriendo esa canción.

(…) Y los extraños no se miran / no se miran al pasar / porque los ojos ajenos muestran el dolor a pleno / que se siente como / si fuera tuyo (…)

La semana pasada en Mar del Plata dije que la banda del Nota tenía algunos temas hardcore y desperté la indignación de Emi que, parado en la orilla del mar, me dijo “No, el Nota es punk”. A mí me divierten las discusiones de géneros musicales porque abren la puerta para hablar de otras cosas y esa mañana en la playa se armó un buen debate.

Las canciones del Nota son punk, hardcore y rock and roll, las canciones del Nota hablan de salud mental, de las drogas y del hastío social. Pero las canciones del Nota suenan de otra forma en vivo. La experiencia es colectiva y explosiva. Estoy convencida de que lo que pasa ahí es una catarsis total, social y cultural. En la playa a Emi le dije: “El Nota en vivo te drena la energía de mierda, saca eso que uno a veces no puede o no sabe cómo sacar y te alivia”. 

Por todo esto es que, semanas atrás, lo cité al Nota en Celta Bar, en Congreso, y entre jugos de naranja y cafés, hablamos durante una hora.

An (A): Iba a empezar con una pregunta, pero me dijiste que estabas buscando trabajo y me quedé pensando en eso…

Nota (N): Estoy en un momento complicado. Trabajaba en un hospital, estaba bien, pero empecé a salir a tocar más seguido, salieron cosas que estaban buenas y me entusiasmé, ¿viste? Entonces, para ser más feliz, para tener más tiempo y seguir el sueño y esas cosas, dejé el trabajo en el hospital y me puse a hacer música. Salieron cosas muy buenas, tuve tiempo de hablar con la banda, con productoras, tocar, tenía plata para la SUBE, para los cigarrillos; venía viviendo así y el año pasado, mi papá, antes de jubilarse, se enfermó y en dos semanas falleció. Y ahí me quedé. Con mi vieja nos quedamos sin un mango, mi hermano no tiene laburo tampoco. Me arrepiento de haber dejado el trabajo en el hospital.

A: Pero eso te permitió meterle más tiempo a la música, el 2024 fue de mucha visibilidad para vos.

N: El año pasado fue el que más laburé, sí. Pero bueno, son las decisiones que uno toma, decisiones conscientes, al fin y al cabo.

Igual, no me quiero confiar, no hay nada asegurado. Uno no sabe las vueltas que da la vida. No sé qué es lo que voy a lograr con el próximo disco. Siempre ahí me gusta tener las expectativas, en la basura. Me gusta que esas cosas mejor sean una linda sorpresa. Y ojalá que se dé algo… Ojalá que pueda laburar de esto.

A: ¿Soñaste con lo que te está pasando ahora? Grabar, tocar, tener personas que te escuchan. ¿Sucedió antes o después de lo que esperabas? Pienso en la entrevista en Futurock, en tocar con bandas como Tobogán Andaluz, que sé que te gusta mucho.

N: Yo escuchaba Sonic Youth y me imaginaba tocando yo. Siempre fantaseando. Con una imaginación vívida. A veces me pierdo en los pensamientos, estoy viajando en colectivo y es algo feo, porque me doy cuenta de que se me escapan palabras o voy sonriendo y es un poco vergonzoso.

Pero no, nunca lo vi cercano hasta que lo empecé a sentir. Fue muy de a poco, no pensaba que iba a formar una parte tan grande de mi vida. Después, poco a poco fui encontrándole la vuelta.

A: ¿Cómo llega la música a vos? De alguna manera puedo imaginar que a través de la escritura ¿es ahí donde encontrás una vía de escape? 

N: Sí, escribiendo. Yo soy de La Matanza, vengo de una familia humilde, pero con mucho acceso a la educación. Mis dos padres fueron docentes, entonces siempre tuve acceso a libros y a la escritura, me gustaba escribir. Y después la guitarra vino por otro lado, por otra fantasía. 

A: ¿Te acordás qué es lo primero que escribiste?

N: Sí, a los 13 años. Era una época rara para mí, recién me habían mandado al psicólogo, cuando empecé a notar síntomas de enfermedad mental. Así que escribía cosas por ese estilo, creo que me lastimaba y escribía acerca de eso. Después, la primera canción que escribí fue bardeando a la moda (risas), a los 15. Y ya había escrito algunos poemas.

A: Me hablabas de los primeros síntomas de enfermedad mental ¿tenés un diagnóstico?

N: No tengo un diagnóstico, nunca fui el tiempo suficiente ni seguí un tratamiento. Ya lo estoy cambiando igual. Con esto de mi papá ahora mi vida está tomando otro rumbo, veo que mi familia me necesita. Y yo tengo que estar bien. Antes no tenía planes de seguir viviendo mucho. Y ahora me estoy poniendo en ese papel.

Yo creo que poco a poco voy a acceder a los beneficios de la salud cuando consiga trabajo. Qué raro que suena. 

A: ¿Qué es lo que suena raro?

N: Suena a falopero queriendo cambiar… pero bueno, ojalá que esta vez puedan diagnosticarme, tratarme y poner todas las cosas en orden, para poder así, con mis limitaciones y todo, vivir una linda vida, una vida moderada, una vida bien.

A: ¿Ahora sentís que tu vida no es moderada?

N: Ahora no. Estoy pasando por muchos altibajos. Pero bueno, ya hace un año estoy libre de adicciones, entonces ya lo veo todo mejor.

Igual veo los frutos del año pasado, noté este crecimiento moderado que tuve en la música, tanto en vivo como en el estudio. Este diciembre que pasó grabamos un disco, que va a salir dentro de poco. Lo grabamos en el estudio de Cerati. Eso me dio ganas de seguir haciendo las cosas bien, justamente para que esté bien todo el ecosistema.

Yo siento que tomé mucho de la vida, le pedí mucho y le di poco. Y no quiero que eso pase conmigo mismo también. No quiero que la fuente de autoestima sea la música y yo succionarla con todo lo demás ¿viste? Todo lo que se recibe se tiene que dar después. Y es lo que intento, tanto por dentro como por fuera.

A: Lo primero que grabaste fue un demo en 2020 -plena pandemia- con recopilaciones de temas que hiciste entre el 2016 y 2019. ¿Ya venías pensando en grabar o surgió ahí? 

N: Me acuerdo que en la pandemia hacía música y la grababa como salía, con baja calidad. Y dije: “Quiero que mi próximo lanzamiento sea algo de buena calidad, en alta fidelidad”. Entonces lo que hice fue agarrar los temas que me parecían aptos para mostrar y los subí al Spotify, que me parecía algo más serio. Yo tengo un canal de YouTube en el que subo muchas cosas. Pero Spotify me parecía una herramienta más profesional. Y es lo que hice.  

A: ¿En ese momento ya tenías tu banda? ¿En qué momento decidís juntar gente?

N: La banda se forma en 2022 y se consolida en 2024. También toco en una banda punk, los Junkie Ranks. Así que para ese demo les pedí a ellos, al bajista y al baterista, que me ayuden, pagué un par de ensayos (yo trabajaba en una fábrica en ese momento) y pagué el estudio de grabación. Y después con ese material ya grabado me puse a buscar una banda para tocar y salió.

A: No puedo dejar de pensar en la música mainstream y en el mensaje que dan o las temáticas que tocan y por otro lado, escucharte a vos y, además de sentirme identificada, ponerme a pensar en otras realidades, en la juventud, en la ansiedad. Es un alivio que entre todo eso, aparezcan artistas como vos. Lo mainstream existió y va a existir siempre, no reniego, pero ¿te das cuenta de eso?

N: Yo me siento bastante moderado, la verdad, siento que lo que tengo para decir es demasiado humano, demasiado cotidiano, para mí es mi vida. Me hablan personas muy deprimidas a veces y yo no sé qué carajo decirles, porque en realidad estoy hablando de mí. Son razones completamente egoístas.

Pero hay un impacto cultural que me gusta que se esté dando y la verdad que lo estoy empezando a buscar también. Estoy empezando a no querer hablar sólo de salud mental, sino del mundo, de cómo estamos en este postcapitalismo en el que nos encontramos y cómo impacta.

A: Claro, ya no es escribir desde la propia experiencia… ¿Cómo es tu proceso de escritura?

N: Me gusta hablar de estupideces en el cotidiano. Pero cuando salgo de ahí y termino hablando de algo fuerte, me parece agotador, hablar tanto de la sociedad como de uno mismo también. Cuando llega algo interesante para decir busco plasmarlo, pero siempre busqué cantarlo como para mis amigos del Facebook, que son unos vagos de mierda. Entonces buscaba palabras que sean bellas pero no tan rebuscadas, que sea un lenguaje accesible.

A: Yo creo que lo lográs. En la canción Los colectivos llenos, del EP Autotune Mal, hablas de la empatía, de observar y ver en el otro el dolor y sentirlo como propio. Me imagino ese bondi lleno y un poco de enajenación. 

N: Habla de lo raro que es para un hombre sentir empatía (risas)

A: Claro, es tan raro que lo tenés que hacer canción (risas). Autotune Mal se publica en 2021 y ya tiene otro sonido, más formado, más concreto, más personal. Hay una canción que dice: Podés sentir hermoso / Y lastimar a los tuyos ¿A qué te referís?

N: En el barrio se veía mucha gente así, con buena intención, gente copada, piola, pero que tenían problemas de adicciones o problemas de salud mental y terminaban ocasionándoles problemas a los demás. Las bombas, cuando explotan, vuelan para todos lados.

Podés sentir cosas hermosas, podés estar pensando cosas lindas, podés pensar en la empatía, hablar de la empatía, pero después lo que llevas a la cancha es otra cosa. Ahí las palabras no sirven. Las acciones son las que afectan a las personas más cercanas que tenemos. A las personas que tengo lejos puedo decirles muchas cosas lindas, pero después tengo que también poder transmitir algo lindo a través de las acciones.

Así que, esa letra la hice pensando en un muchacho de mi barrio que tenía problemas de adicción, que me ha ocasionado un par de problemas a mí y a unos amigos. Pero también hablaba de mí.

A: Un amigo, cuando le hablé de vos, me dijo que eras como el Ricky Espinosa de ahora y yo creo que entiendo un poco por qué lo dice, tiene que ver con esto de la franqueza y de poder mostrarte como sos y hablar de temas que atraviesan ciertas realidades. ¿Identificás algo de esa comparación que hace?

N: Creo que Ricky Espinosa era un ser muy odiado por sus pares porque era insoportable, era muy problemático, por lo que he leído. Pero lo admiro mucho. Y a «Korneta» Suárez (cantante de Los Gardelitos) también, pero era muy odiado, muy insoportable.

A: ¿Insoportable por qué? 

N: Tiene muy lindas letras, pero es un borracho callejero, un malo, que se burla de vos, que te trata mal, que trata mal a los rubios.

Yo admiro mucho la prosa y la letra de esos artistas que, al final, vos te pones a pensar y son problemáticos. Esos son la verdadera incomodidad. Yo estoy bastante edulcorado.

A: ¿Y por qué pensás que estás bastante edulcorado? ¿Porque sos así o porque hay algún factor externo?

N: Soy un poco así. Creo que en otro momento de mi vida he tenido más ese sentimiento. Le digo envidia de clase, no le quiero decir lucha de clase porque para mí no es una lucha, boludo. Es una estupidez, pero después, claro, todas son personas que buscan formar parte de la sociedad y de los beneficios que otorga la moderación. Entonces yo lo acepto, yo lo abrazo y canto para todos porque al final, en todos, encuentro el piso común a través de las emociones; todos las experimentamos.

A: Vos tenés un público muy fiel, no son personas que te escuchan hoy y mañana no. ¿Conocés a quienes te siguen?

N: Conozco a varios, pero ahora que creció mucho la banda, conozco menos. A algunos me los sigo cruzando en los recitales de los Junkie Ranks. Más que nada ahí están los que conozco.

Yo creo que si les gusta la música, hay algo ahí en el medio. Entiendo que se sienten cercanos a mí de alguna manera y eso lo aprecio mucho.

A: La composición, el estilo de la música o que un tema sea más hardcore o más tipo una balada con la guitarra y tu voz sola ¿es decisión tuya? ¿componés los temas, además de escribirlos?

N: Sí, hago la composición musical, los arreglos también. Después, cuando se los muestro a los guitarristas hacen un poco lo que quieren. Yo les llevo la idea principal y siempre la fruta que le mandan es dentro de ciertos parámetros. 

A: En 2023 lanzaste el EP Algunos sueños son para los chetos, entiendo que fue después de que ganara Milei y también te escuché hablar de lo difícil que es acceder a cuestiones materiales simples como un alquiler. ¿Cómo lidias con esas frustraciones?

N: No las lidio (risas), las sufro. Creo que estamos viviendo en el cadáver putrefacto de un sistema en el que solo importa el dinero y muy pocos pueden acceder al goce, al goce de la vida.

Yo me acuerdo que cuando se me ocurrió el título, me pareció muy fuerte. Lo bajé y le puse Algunos sueños no eran para mí. Y después, cuando lo iba a subir dije: “No, no. Le voy a poner el título fuerte”, para que tenga una cosa de choque, de provocación.

Hace un rato te dije que no soy tan provocador, pero ahí hubo un objetivo artístico de llamar la atención. 

A: Estabas enojado también.

N: Sí, obviamente hay un enojo. Además de la cultura popular urbana que estuvo en el mainstream estos últimos años. Había ahí una falsa austeridad o una falsa identidad, como de ricos escondiendo su riqueza. Me parecía una estupidez total. No solo una estupidez, sino una barbaridad. Me parecía repudiable. Y había que decir algo.

A: ¿Qué esperás que pase con tu música?

N: Ahora firmé un contrato que es para grabar tres discos. Me gustaría girar por el país, conocer todas las provincias, conocer Bolivia, Perú, varios países. Viajar gratis (risas)

A: No, gratis no. ¡Tocando, que es tu trabajo!

N: Sí, acceder a viajes, alojamientos y un poco de turismo. Un poco de tranquilidad y de disfrute.

A: Contame un poco sobre el nuevo álbum ¿Este álbum que grabaste en diciembre entra dentro de este contrato de los tres que ibas a grabar?

N: Sí, creo que sale en marzo, pero falta una voz porque Pepi, el cantante de los Junkie, va a estar de invitado. Hay que terminar de editarlo y después ir subiéndolo.Primero se sube un single. Antes trataba de evitar un poco eso, porque se me hace como muy dependiente del algoritmo. Pero son estrategias para juntar más clicks y no estoy lo suficientemente en contra como para negarme, porque si tengo la oportunidad de grabar en buena calidad, no la voy a despreciar. Vamos a jugar al juego.

Hay temas viejos, hay temas nuevos. Me encanta ir a grabar. 

A: ¿Por qué El Nota?

N: Porque es mi apellido.

A: Y tu nombre es Nazareno.

N: Nazareno Nota. Soy un N-N, boludo (risas)

A:  En una de tus canciones decís Solo me quedan mis convicciones para no ver el fin ¿cuáles son tus convicciones?

N: Creo la lucha social. Fui miembro del Partido Comunista y tenía una canción que hablaba de no tener cementerios para los pobres. En esa época en mi casa estábamos en un muy mal momento económico, en el 2016, 2017.

Yo ya tenía pensamientos de autolesión, de suicidio, que tenían que ver con la situación económica. Podía trasladar mi ira hacia una causa justa, hacia una causa política y entonces ya no me quería morir, prefería ese quilombo.

En esa canción que decís hablaba de cómo la lucha política y el odio de clase me apaciguaban las ideas suicidas.

A: ¿Y en dónde encontrás placer ahora? Porque esa canción (El odio como cura de la anhedonia) trata de no sentir placer. 

N: Ahora que soy más grande y estoy más gordo, en la comida. En un momento fueron las drogas. Ahora estoy cuidándome un poco más con la comida igual. En dos años subí 25 kilos, yo era flaquito, flaquito, y ahora estoy ahí, reemplazando. Estoy buscando placer en el movimiento social ascendente (risas). Estoy esperando encontrar placer ahí.

A: ¿Te imaginás haciendo otra cosa que no sea música?

N: Docencia. Me gusta mucho la historia y la geografía política. Algún día algo voy a hacer con eso, me siento bastante apasionado. Una de las personas que más admiro del mundo es un loco que se sabe todas las capitales, se llama Alejandro y es de Caseros. Y cuando lo veo, él se siente un poco ofendido porque piensa que lo estoy cargando, pero le digo: “Che ¿cuál es la capital de Mauritania?” Me lo dice y me dice cómo es la bandera. Y yo admiro completamente eso. Me encantaría conocer el mundo. Me encantaría tener las herramientas para conocer el mundo también. Pero sino, con solamente imaginarlo, con solo verlo en la computadora y saber cómo funciona, ya estoy bastante contento.

En la docencia hay un mensaje social. Es algo muy importante para mí. Yo creo que nadie es docente por la plata. Es por pasión y por vocación. Mi pareja también es docente y lo hace por amor, y eso me parece muy importante. Y con la música, en mi caso, es lo mismo. Si quisiera hacer cosas por la plata, no sé, estaría vendiendo faso.

A: ¿Por qué haces música?

N: Por un mensaje cultural. Me gustaría en algún futuro acortar una brecha cultural que existe. Antes eran los punkies vs. los rollingas, cosas que yo no llegué a ver, pero ahora existe algo por el estilo, que tiene más que ver con los precios de las entradas y lo que hablan las canciones.

Para mí todo el arte es hermoso y me gustaría achicar la brecha cultural, que como seres humanos nos sintamos más cerca. Porque en realidad los nichos están cada vez más alejados. Existe un nicho para todo, y todo tiene una identidad tan fuerte… es muy fácil alienarse del otro.

A: Y tu búsqueda va más por homogeneizar eso, que te escuchen todos…

N: Que la gente esté más cerca y escuchar lo que todos tienen para decir. Me parece muy interesante, siento pasión por eso.

A: ¿Hay algo que no te haya preguntado o que quieras decir?

N: Sí, te quería pedir algo. ¿Me podés comprar un cigarrillo suelto? 

___________________________________________________________

Salimos del café, caminamos hasta el kiosko, le compré un atado de cigarrillos y nos dimos un abrazo.

Nazareno, el Nota, de 23 años, se iba a ir en subte hasta Once para que un amigo lo llevara a buscar su bici y de ahí pedalear hasta su casa en Rafael Castillo. Yo me quedé pensando en el gesto nervioso que tuvo durante toda la entrevista, moviendo su pie sin parar, mirándome poco a mí y mucho a nuestro alrededor, mientras tomaba su café y sonreía cuando se daba cuenta de que decía lo que quería decir, que llegaba al punto, a la palabra justa. 

¿Cómo sabemos que algo es real o más real? Yo solo quiero decir que, en un mundo impregnado de filtros, de cosas masticadas, de modas y de poses, el Nota aparece en una escena que al mismo tiempo crece y se resiste a esos músicos que cantan siempre sobre lo mismo: peleas ficticias entre artistas y una búsqueda incansable de lujos y dinero, con un tono totalmente ajeno a nuestro lenguaje.

Y sin ánimos de ponerme nacionalista al final de esta crónica, me parece importante cerrar con que el Nota es lo que ves, lo que escuchás en sus letras, en su forma de cantar y tocar, si no ¿cómo es posible que tantas personas se sumen a esa marea catártica que son sus recitales?

El Nota es la revancha de lo real y encontramos ahí un descanso, una trinchera y, entonces, la fuerza necesaria para seguir, para no olvidar dónde estamos parados y qué es lo importante. Escribo esto mientras escucho Homero, de Viejas Locas, y se me dibuja una sonrisa en la cara. 

_____________________________________________________

Top 3:

  1. Una banda que estés escuchando ahora | Cremación de Cinéfilos, es una banda de punk rock de Santa Fe que habla de cosas parecidas a las que yo hablo, pero más cerca del psicoanálisis.
  2. Una persona a la que volves cuando te sentís mal | Al Facu, el baterista.
  3. Un sueño | Conocer Bolivia. ¿Por qué Bolivia? No sé, la comida está muy barata, siento pasión por la comida, si no era músico, era cocinero.

Deja un comentario